martes, 2 de marzo de 2010

La maternidad una vez más como tragedia

por Estela Díaz


Hace más de medio siglo que Simone de Beauvoir escribía en El segundo sexo (1949) “no se nace mujer, se llega a serlo”. Aborda así la identidad de las mujeres y la diferencia sexual. La teoría principal que sostiene es que "la mujer" es un producto cultural que se ha construido socialmente. La mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo, ha construido su subjetividad para otro: como madre, esposa, hija, hermana, objeto sexual. Entonces, define como principal tarea de las mujeres poder reconquistar la propia identidad y la libertad como personas. La filosofía existencialista acompañaba estas reflexiones sobre la situación de más de la mitad de la humanidad. Así Beauvoir marcaba un hito fundamental del feminismo y los estudios de género. También decidía no tener hijos. Claro, podía. Era una filósofa, intelectual de una clase pudiente y vivía en París.

En pleno inicio del siglo XXI y a más de 60 años de la publicación citada, se sigue tozudamente intentando anclar el destino de las mujeres a la biología, en cualquier circunstancia, incluso frente a las violaciones. Parece que ciertos sectores e instituciones insisten hasta el escándalo en anteponer el ser madre a ser mujer, así como en anteponer y valorizar los derechos de una potencial persona “ el nascitures” frente a los derechos, la vida y la libertad de una jovencita, una persona concreta, vital que está sufriendo. Esta jovencita que tiene una biografía propia, que tiene una historia, que está atravesada por una tragedia personal, que nos involucra como sociedad. Esta joven no sólo ha sido abusada por su padrastro, padre de sus hermanos/as, sino también por las instituciones, que lejos de reparar en algo lo sucedido, la vuelven a violentar, enviándole un mensaje, que no sería exagerado caracterizar de siniestro: hay cosas más importantes que vos, que tu voluntad, que la protección de tu cuerpo, que tus deseos y tus derechos. Incluso, aunque tengan rango constitucional.

La jueza Verónica Robert, titular del Juzgado Nº3 de Comodoro Rivadavia, no sólo niega a esta niña su derecho a interrumpir este embarazo que la ancla y perpetua en la violación, sino también recomienda una serie de medidas que no se privan de mostrar como prioriza al producto de la violación. Recomienda poner tratamiento psicológico y control permanente de esta niña hasta el parto y una guardia policial en su puerta. Muy sensible la señora jueza. Pero además señala en una parte de sus piadosas recomendaciones: “...en resguardo de la salud psico-física materna…”.
¿Cuándo esta niña se transformó en una madre? ¿Qué significa ser madre? ¿Qué te hace madre? Los funcionarios judiciales de Chubut intervinientes hasta el momento parecen tener una respuesta: el semen del padrastro violador. Una vez más se quiere imponer a las mujeres la maternidad como destino, en este caso, como destino trágico.

Una vez más vamos a seguir con toda la fuerza y con toda la razón que nos asiste pidiendo que se haga justicia, la interrupción de esta gestación y la defensa irrestricta de los derechos de las mujeres sobre su vida, su salud, su sexualidad y su cuerpo. Por esta niña, por la otra jovencita de este localidad que está en similares situaciones, por todas las niñas y mujeres de nuestro país.

Brindar la rosa
en el tiempo y el espacio mágico del aire radial.
Radializarla. Irradiarla.
Regarla con la poesía, la música, los dolores
y la esperanza que guarda la tierra.
Rehacer la rosa pétalo a pétalo,
Me quiere mucho,
muchito y todo.
Blindarla en el combate. Brindarla en el amor.
Risarla con alegre rebeldía.
La rosa brindada. Espacio de los intentos.


La rosa brindada

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