sábado, 21 de junio de 2008

vIOLenCIA y tOlerAncIA sOciAL, pARTe de Un miSmO engRANAjE


Barreda: Violencia y tolerancia social Por: Gabriela Barcaglioni (ARTEMISA)

El asesinato de Elena Arreche, Gladys Mac Donald, Adriana y Cecilia Barreda en la ciudad de La Plata hace 16 años generaron infinidad de relatos y discursos que permiten descubrir cómo se escribe y se tolera socialmente la violencia contra las mujeres. El clima se reeditó hace unos días, el Tribunal de Casación Penal bonaerense le otorgó el beneficio de arresto domiciliario al asesino Ricardo Barreda.
'Al verlas en el suelo y pensando que estaban muertas todas, sentí una sensación de alivio, de liberación y de que había hecho justicia' dijo Ricardo Barreda frente al Tribunal que lo condenó a reclusión perpetua en 1995.

Ricardo Barreda despertó simpatías, se lo puso en un lugar heroico como prototipo de lo que muchos hombres harían, y culturalmente se reivindicó lo que hizo. Cientos de artículos periodísticos relataron y opinaron sobre el hecho, pero también en círculos laborales, profesionales, en reuniones familiares, la escuela y la calle surgieron comentarios que con o sin ironía, justificaron lo que Barreda había hecho.

La actitud se mantuvo durante los 16 años que trascurrieron desde la tarde que Barreda decidió asesinar a su suegra, su mujer y sus dos hijas, hasta que hace algunos días el Tribunal de Casación Penal bonaerense le otorgó el beneficio de arresto domiciliario. 'Este odontólogo Barreda cumplió con la fantasía más frecuente del 'macho argentino' que se respeta. Se liberó de su mujer y su suegra de un solo toque (aunque este toque fuera un poco ruidoso) y se le fue un poco la mano cuando arremetió también contra sus dos hijas', podía leerse el 27 de Mayo en el espacio virtual Plaza Pública del diario Clarín.

También en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata una docente colocó carteles donde decía 'Mejor que Barreda esté suelto y no esos pibitos chorros' según me relató indignada una alumna de esa Facultad.
La violencia simbólica está presente en el lenguaje. Las frases, los chistes, los grafittis y hasta las canciones que destacaron la actitud criminal de Barreda ponen al descubierto modelos de masculinidad que son aprendidos culturalmente; circunstancias, valores, elementos que de alguna manera están permitiendo que la violencia siga existiendo.

En su informe regional 2007 sobre la violencia contra las mujeres, la Organización Panamericana de la Salud afirmó que 'silencio estadístico, tolerancia social e impunidad son los obstáculos que impiden su erradicación en América Latina y el Caribe'. Mientras que para las Naciones Unidas en la región son obstáculos para erradicar la violencia 'la persistencia de factores culturales que invaden todas las esferas de la vida social y legitiman la violencia'.

Hechos de tolerancia

En cuatro minutos la banda Ataque 77 refleja en la letra de Barreda's way lo que otras personas expresan en los chistes, los grafittis y los blogs, expresiones culturales donde el patriarcado dice presente.
'Usted que analiza mi vida. Y que opina lo que hubiera hecho en mi lugar. Tal vez tuve otra alternativa. Hasta pude evitar éste final y escapar. Pero decidí esperar y aguantar' comienza diciendo la letra. 'Pero un día me cansé de esperar. Ya no quería seguir volviéndome insano. Se burlaron de mí y ahí nomás les disparé. Si volviera a nacer lo habría intentado otra vez', entona Ciro Pertusi.

Otro hecho es cuando Barreda salió por primera vez al patio del penal, y fue aplaudido por los internos, firmó autógrafos y hasta en la Facultad de Derecho -dicen- era recibido con gestos de aprobación.

'Conchita ídolo' podía leerse en un graffiti inscripto en la casa donde cometió el cuádruple asesinato. Sin embargo la vecina, de la casona ubicada en 48 entre 11 y 12, que se quejaba de las pintadas que las feministas hacen cada año para recordar los femicidios, nada dijo de las que ensalzaban la conducta del homicida.

La misma posición adoptaron, tras la confirmación del arresto domiciliario de Barreda, quienes viven junto a la casa de su novia, donde cumplirá el resto de la condena.
Existe cierto consenso social de ocultamiento y tolerancia ligado a una estructura de representaciones desvalorizantes que favorece la aceptación de la violencia contra las mujeres, de que es normal. Un hilo conductor une la tolerancia con la impunidad. El poder se ejerce y se reproduce a través de la violencia simbólica. La decisión del Tribunal que concedió el arresto domiciliario a Barreda se ajusta a las normas vigentes, pero funda el convencimiento de que no hubo sanción, de que a pesar de lo que hizo goza de ciertos privilegios. Ese convencimiento justifica la violencia y hace difícil su erradicación.

'Mi marido me pega lo normal' es un libro que recoge la experiencia de Miguel Lorente Acosta, médico forense español en el cual señala que 'las cosas no se invisibilizan para no verlas simplemente, sino fundamentalmente para luego negarlas; y cuando se niegan no han existido, y cuando no han existido no hace falta adoptar medidas que vengan a cambiarlas'. Epílogo al que hay que modificar con la incorporación de la problemática en las currículas de todos los niveles educativos, en la capacitación de los equipos de salud, de la Justicia, de la institución policial, de los medios de comunicación, de todos los estamentos sociales para que la violencia tome su verdadera dimensión.

Adoptar una posición crítica frente a la violencia de género no es solo conmoverse con el relato, con las estadísticas, con las imágenes, es decididamente denunciarla en sus formas mas diversas y más sutiles.

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Brindar la rosa
en el tiempo y el espacio mágico del aire radial.
Radializarla. Irradiarla.
Regarla con la poesía, la música, los dolores
y la esperanza que guarda la tierra.
Rehacer la rosa pétalo a pétalo,
Me quiere mucho,
muchito y todo.
Blindarla en el combate. Brindarla en el amor.
Risarla con alegre rebeldía.
La rosa brindada. Espacio de los intentos.


La rosa brindada

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