martes, 11 de mayo de 2010

matrimonio/patrimonio. Libertad

Cuando una demanda histórica de un grupo social comienza a tener posibilidades de convertirse en ley, significa que una parte del camino ya se ha recorrido y ganado en el imaginario social de los pueblos. El voto en Diputados a favor del matrimonio entre lesbianas, gays, travestis, transexuales... y la presentación –también en Diputados- del Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, con el respaldo amplio de diputadas y diputados de diferentes bloques, hablan de esto.

Que el voto en los dos casos atraviese de manera contradictoria a prácticamente todos los bloques de diputados, habla positivamente de la posibilidad de que sea la conciencia y no la disciplina la que pueda expresarse en las decisiones de los parlamentarios y parlamentarias; y dando una vuelta más hacia el lugar de la crítica, este resultado sorprendente permite pensar que hay temas que no resultan prioritarios para ejercer las presiones que suelen realizarse en relación a temas que sí son considerados esenciales por un congreso que arrastra los métodos patriarcales y hegemónicos de la cultura dominante.

Lo que en otro momento parecía un delirio de grupos de activistas, que tuvieron que desafiar el sentido común conservador, no solo irradiado por los grupos ligados a la jerarquía vaticana, o por los guardianes del patriarcado, sino también por cierta izquierda que asumió de manera acrítica las nociones de familia o de sexualidad dominantes en la sociedad, integrándolas en una moralina propia bastante reaccionaria… hoy aparece celebrado desde bloques de diestra y de siniestra.

Es un éxito sin dudas del activismo feminista, del activismo lésbico, del activismo travesti, del activismo gay, del activismo que ha puesto en debate algunos de los pilares intocables del patriarcado: los conceptos de familia, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el cuestionamiento a la heteronormatividad compulsiva en la que somos educados y educadas.

Si bien estos pasos dados hasta ahora no garantizan todavía que los proyectos de leyes sean aprobados, y tampoco su aprobación garantiza que estas iniciativas se conviertan en prácticas cotidianas, hoy tenemos que pensar en cómo ampliar el lugar de estos debates, en los medios de comunicación, en la enseñanza en las escuelas y universidades, de manera de que la cultura antipatriarcal, o dicho de otra manera, el feminismo, vaya siendo cada vez más sentido común libertario, sobre todo en las generaciones que pueden disfrutar de una vida con menos prejuicios, con más libertades, donde las relaciones interpersonales no sean factor de destrucción sino de sostén, de realización personal y colectiva.

No estamos hablando solamente de la posibilidad de que una mujer pueda realizarse un aborto, con seguridad, sin el riesgo de morir en el intento, por las condiciones de clandestinidad en las que hoy se realizan. Tampoco estamos hablando de los derechos patrimoniales de una pareja gay o lésbica, o de cualquier carácter; ni de los derechos de sus hijos a no quedar en el índex de la marca estigmatizante.

Estamos diciendo que es posible pensar el mundo desde el lugar de la libertad, e ir dando pasos en ese sentido. Estamos diciendo que el nacimiento de un hijo o hija, sea producto del deseo y del amor; y que la unión entre dos personas, pueda realizarse con igualdad de derechos sea ella fruto de un amor heterosexual, o de un amor homosexual.

Estamos rescatando el término amor del calabozo de la propiedad y del patrimonio, para que pueda ser por sí mismo, y por quienes finalmente lo vivan con plenitud.

Estamos también ganándonos el derecho, que quienes no nos interesa en lo más mínimo el matrimonio, ni necesitamos de un aborto, podamos decirlo sin estar lesionando los intereses genuinos de otras personas, que hoy no gozan de los mismos.

Es decir, estamos hablando de ganar el derecho a nuevas peleas, más interesantes tal vez, más creativas. Estamos hablando de celebrar una opción más humana, de derrotar en algún lugar a los fundamentalismos que castran cotidianamente nuestra posible felicidad. Estamos hablando de seguir ampliando el círculo de las libertades.

Brindar la rosa
en el tiempo y el espacio mágico del aire radial.
Radializarla. Irradiarla.
Regarla con la poesía, la música, los dolores
y la esperanza que guarda la tierra.
Rehacer la rosa pétalo a pétalo,
Me quiere mucho,
muchito y todo.
Blindarla en el combate. Brindarla en el amor.
Risarla con alegre rebeldía.
La rosa brindada. Espacio de los intentos.


La rosa brindada

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