jueves, 31 de julio de 2008
viernes, 18 de julio de 2008
ObrerAs del placEr
Las neuqinas Macky Corbalán, -poeta y periodista- y Valeria Flores, -docente y poeta-, llegaron a Buenos Aires para, entre otras cosas, presentar el tercer libro de Macky "Como mil flores", encontrarse con amigas, patear la ciudad aprovechando las vacaciones de invierno de ambas y, de paso por La Voz de Las Madres, sumar sus voces al "Sonidos Agitadóricos" del jueves 17. Con tiempo rescataré el audio, aquí va un bello texto que produjeron para Fugitivas del desierto, espacio desde el que intervienen e interpelan como lesbianas feministas.El Estado criminaliza el placer de las mujeres y autoriza la violencia contra nuestros cuerpos. El útero es el órgano confiscado. En la historia de los hombres y de dios, hemos sido capturadas en cuerpos para reproducir, para criar hijos, para servir, para
agradar, para acatar. En el capitalismo, el placer es una mercancía, somos sirvientas del placer para los otros. La precarización laboral define el tiempo de la esclavitud sexual. La plusvalía para el capital, su ganancia emocional, es nuestro agotamiento corporal. La herida, el golpe, la ley, la moral, la mirada, el asesinato, la hoguera, la cárcel, el hambre, han sido los castigos por transgredir el principio de obediencia. El neoliberalismo
nos alza como trofeo de la igualdad, con su sonrisa esperpéntica que acata y calla la pobreza que nos mata. La coerción y la restricción son las marcas de la desigualdad, que oferta comportamientos uniformes en las góndolas de la represión. Todo escenario de guerra nos degrada.
Somos las trabajadoras con cuerpos improductivos contra la explotación, las obreras que hacemos de lo habitual la ocasión para el espasmo, para el filo del goce,
las artesanas que abandonan la pasividad para encender la intensidad del
tiempo las cautivas que destruyen las prisiones de la piel que nos niegan,
las historiadoras que trazan la desclasificación de los archivos seriales del erotismo,
las fabuladoras de pensar insatisfecho que siembran dudas, sospechas y discordia
las costureras de los hilos de rebeldía
las practicantes del arte del descalce y el intervalo que desorganiza el pacto de la mecánica machista
las constructoras que ensayan respuestas a la arquitectura de la violencia
las aventureras que experimentan formas de modificar la vida
las intrépidas que rompen la ortodoxia del placer genital
las terroristas que boicotean las lógicas patriarcales
las expropiadoras del excedente del trabajo, haciendo de la obligación una razón perecedera
las divorciadas de la matriz "femenina", de los modelos de renuncia, abnegación y sacrificio extremo
las arqueólogas de una literatura de deriva, enterrada, provocadora, que altera el "orden natural" del silencio
la mano de obra desocupada para nuestra masturbación colectiva, para las nuevas formas de hacer sexo
las predicadoras que tienen pertenencias móviles, juegos indebidos, signos indescifrables
las cocineras que hornean presentes que hierven
Porque para las mujeres obreras del placer, el placer:
es la autodeterminación, es decir NO
es una pertinaz insistencia de vida,
es el mapa de los micropoderes posibles ,
es el fluido de la conciencia que busca el consentimiento,
es el orificio por el que escapan los sonidos de la ira,
es un agradable accidente que interrumpe el escandaloso paisaje de una vida
apabullada por el acoso,
es un giro en la cuadrícula de la dominación patriarcal,
es la migración hacia el territorio inexplorado de las palabras,
es la sustitución del devenir vergüenza en devenir orgullo,
es el ejercicio diario de frustrar el diseño sumiso de las mujeres,
es la hendidura en la plana imaginería del consumo y el lucro,
es la estimulación intensa del cuerpo sin zonas rojas,
es una extrañeza en la geografía moral del cuerpo,
es la subversión de las jerarquías de poder,
es la discontinuidad con el testimonio de la penitencia,
es el desvío hacia una justicia sensible,
es la vibración nocturna en la oscilación del sueño,
es un invento ante el desgaste del discurso,
es la alteración de la coherencia del deseo,
es la distancia entre la satisfacción y el olvido.
Entre herencias de dictaduras y gritos de la tortura doméstica, las mujeres estamos afilando la lengua.
obreras del placer - fugitivas del desierto - lesbianas feministas
sábado, 12 de julio de 2008
el deber del grito
La muerte es un zapato vacío de mujer
en el desierto indiferente
sequía de sueños
una madre que grita.
La violencia es el grito
el deber del grito
la telaraña de mentiras que sofoca el grito.
La violencia es la trampa donde cae
la mujer que pierde el zapato
trabaja doce horas sin afecto
y no puede abortar a pesar de la eclampsia
el abandono
la violación
el hambre mismo.
Un zapato sin mujer es testigo
un trozo de media
el pelo negro desparramado en el desierto que llora
que gime como la muerte.
La madre recoge el zapato
lo arranca de la mano de un policía indiferente
lo lee.
La hermana levanta el rostro
la amiga la mira, se miran, sueñan plantando sus pies en la tierra.
miércoles, 9 de julio de 2008
FEMINICIDIOS, viOlenciA seXual e impUnidAd
por Yunuen Madrigal
Para abordar este tema parto de considerar el feminicidio como un hecho social elocuente y esclarecedor sobre la estructura socioeconómica capitalista, neoliberal, considerando transversalmente el lugar, el trabajo y la cotidianidad de las mujeres en este marco de realidad.
Ciudad Juárez, Chihuahua, es un polo industrial en frontera con Estados Unidos y lugar de paso para emigrantes, drogas y armas, situada en la región Norte de México: Chihuahua, Coahuila, Sonora, Tamaulipas, las Bajas Californias, donde se considera que hay más desarrollo, trabajo, dinero por ser diferente al Sur mexicano, que es en general, campesino y diverso en pueblos indígenas, y debido a políticas que han transformado la producción rural en consumidora de alimentos importados, expulsora de fuerza de trabajo, empobrecido a pesar de la riqueza natural, considerado "atrasado".
Feminicidio o femicidio, en Ciudad Juárez es el asesinato continuo, de forma grupal o individual, de mujeres. Todas pobres, morenas o "latinas"; algunas obreras, estudiantes, prostitutas, madres o hijas de familia. Mujeres que por edades, van desde niñas menores de 5 años a mujeres de más de 60. Todas violadas, con huellas de tortura, algunas marcadas en el cuerpo con inscripciones, descuartizadas, evisceradas o mutiladas genitalmente con saña. Sus cuerpos fueron abandonados en el desierto, en los campos, en los barrios más miserables de la ciudad. Otro elemento común es la impunidad, incluso las amenazas e intimidación a familiares y quienes han exigido al menos una investigación regular por cada caso. Es decir, feminicidio es la masacre de mujeres, agravado en la precariedad económica, laboral y social, cometido por hombres protegidos o investidos del poder político local, ya sea como criminales organizados en las fuerzas policiales, militares o en los cárteles de narcotráfico. O bien, esta tipología criminal cometida de forma individual. Desde 1993 a la fecha se han admitido desde los gobiernos en turno 268 asesinatos hasta 2001; posteriormente, 450. Amnistía Internacional y organismos no gubernamentales, la Comisión Internacional de Derechos Humanos han presentado informes que hablan de más de 600 feminicidios y 4500 desapariciones. Cabe mencionar que los ministerios de justicia de Ciudad Juárez toman una denuncia e inician una investigación por desaparición, cuando ésta la requiere un familiar luego de dos meses de ausencia de la persona, mientras se especula su posible paso a Estados Unidos, su huida temporal de la familia o semejantes. En un lugar que permanentemente recibe cientos de personas de todo el Sur, ya sea de México y Centroamérica como emigrantes, es posible imaginar todo lo que no se denuncia ni se percibe como "desaparición". Estos números, su ponderación, hacen comparable en los hechos, el feminicidio al terrorismo de estado en tiempos de contrainsurgencia, a las tácticas paramilitares de violencia sexual y ocupación de territorios como guerra de baja intensidad contra las mujeres, sin un ataque cuerpo a cuerpo entre fuerzas regulares, como sucede ahora contra los movimientos indígenas, magisteriales o estudiantiles, como sucedió en el 2006, en Atenco y Oaxaca. Por primera vez se denunció la violencia sexual como una forma específica de ataque policial y militar a la población. Todo esto en democracia.
Para cometer estos crímenes, con semejante exhibición de poder, crueldad, cálculo y dinero, se necesitan varios narcotraficantes, muchos policías, hombres que incluyen en sus fiestas insaciables orgías de horror. El feminicidio es obra no de enfermos, ni sicópatas, ni ritual satánico, ni signo del Apocalipsis: Hay unos cuantos hombres plenos de poder e impunidad que hacen lo que quieren. Mientras el horror, la vergüenza, el miedo por cada nuevo crimen recorren la frontera con los Estados Unidos, pues el feminicidio también ocurre en Baja California Norte, Sonora y Tamaulipas, vemos que durante las actuales presidencias de George W. Bush se ha iniciado la construcción de un muro de 3110 km., el largo de toda la frontera con México. Como lo expresa el escritor anarquista Mumia Abu Jamal, es más largo que la muralla China, elocuente en cómo consideran a latinos y latinas en general gobernantes, cuerpos policiales e instituciones allá en el Norte. Porque patrones, empresas ofreciendo de 8, 12, 16 dólares por hora, sí que los hay. Campos inmensos para cosechar en el sur, y toda clase de servicios que ningún yanqui, a no ser empobrecido hacen. Pero el odio racista de siglos, la segregación y el nacionalismo de una sociedad que se cree digna de ir a imponerle a todo el mundo su superioridad, y mostrar a todos cómo deben vivir respalda y construye este muro, esta frontera criminal, esta otra forma de violencia contra el derecho a emigrar en el mundo.
Los gobiernos chihuahuenses de Francisco Barrio, Patricio Martínez, José Reyes Baeza y los correspondientes presidentes mexicanos, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y el actual, Felipe Calderón han especulado sobre las causas de estos crímenes, atribuyéndolas a la inseguridad, a la necesidad de más presupuesto para combatirla o luchar contra el narcotráfico; han propuesto incrementar los cuerpos policiales o militarizarlos. Han negado cualquier número de muertes. Cuando han admitido que estas muertas existen, las autoridades nos han dicho que eran prostitutas. Jerarcas de la iglesia, funcionarios y empresarios han hablado de que los cambios de costumbres de las mujeres, su vida nocturna, les hacen presas fáciles, les exponen a la violencia. Han promovido durante años como política de prevención, que a las mujeres en su casa no les pasa nada malo. Y las mujeres en Ciudad Juárez no son como las de antes: Emigran, van al trabajo, a estudiar, van a la tienda, a visitar a sus amigas, a divertirse.
Nos han dicho que los porcentajes de muertas han descendido. Como si nos pudiéramos alegrar de que hubiera sólo un 1% de mujeres asesinadas de esta forma. Como si Ciudad Juárez no fuera ya un campo de exterminio, un territorio de guerra contra las mujeres, efectuado desde la maquila, la frontera con Estados Unidos y la pobreza generalizada para la población mexicana, en una sociedad que recién vive la emergencia de las mujeres como individuas, humanas con derecho a trabajar por un salario, sin situarse dentro de la estructura de la familia nuclear o extensa como medio de vida. Insisto: en los 14 años desde que comenzó a contarse o percibirse el feminicidio, los gobiernos y presidentes han eludido toda responsabilidad respecto de la procuración de justicia, información, políticas de cuidado, prevención y castigo en los casos de violencia contra las mujeres. Nos deben a la sociedad mexicana, a las mujeres en general, no sólo un informe sobre qué está pasando en Ciudad Juárez, quienes y porqué asesinan así a niñas y mujeres, sino cárcel a feminicidas, violadores y hombres violentos; en amplio, justicia social para las mujeres. ¿Me estoy contradiciendo, como anarquista, al pensar en cárcel y castigo a estos hombres, a estos oprimidos seres humanos que humillan, explotan, golpean, torturan, violan y asesinan mujeres, con la ayuda de otros hombres? Pues bien: ¡Que se les señale y entregue sin ningún arma ni privilegio a la justicia popular, que ninguna mujer o niña nos sobra ni merece esto!
En todos estos años el trabajo de feministas de diferentes países ha denunciado la negada e invisibilizada violencia contra las mujeres, la impunidad, la injusticia y responsabilidad de los estados en la práctica del terrorismo sexual, en las políticas y estructuras patriarcales que hacen de cada gobierno un falso estado laico, mientras jerarcas de las religiones judeocristianas (ahora con recursos proveídos por el Partido Acción Nacional, en México) prohíben el aborto, el uso de preservativos, la anticoncepción de emergencia, la educación sexual oportuna, científica, pública, de calidad, gratuita y masiva para todas las niñas, niños y adolescentes. En el imaginario social mexicano, una niña o mujer golpeada o violada en su propio domicilio, por sus familiares, antes que denuncie o diga nada, no existe; después, miente; por último lo provocó, le gusta o no opuso resistencia. De esto no se habla. Romper el cerco de lo privado, lo íntimo, lo particular y llevar la violencia sexual, la violencia contra las mujeres a lo público, a las políticas, a las acciones en los movimientos sociales, responsabilizar a quienes corresponde y actuar colectivamente en este sentido es una tarea pendiente desde abajo, para las mujeres. Diana Washington, Sergio González Rodríguez, Rita Laura Segato, desde el periodismo y la antropología han investigado y publicado -con amenazas, persecución y daño a sus vidas, incluso- quiénes son responsables de los feminicidios, cuál es el motivo de estos, por qué ocurren en un lugar como Ciudad Juárez. He aquí un fragmento de Cosecha de Mujeres. El Safari en el desierto mexicano, de Diana Washington:
"Los crímenes que convirtieron a esta ciudad fronteriza en la capital mundial de los asesinatos de mujeres (…) Tuvieron sus inicios en la guerra sucia de México[1], cuando apenas se iniciaba una red de capos del narcotráfico, empresarios, militares, policías y funcionarios corruptos. Y estas muertes estaban surgiendo en otros lugares de México y Centroamérica. El terror y la violencia de los Carrillo Fuentes fueron de gran utilidad para encubrir a los poderosos juniors, a quienes un funcionario federal atribuyó la comisión de estos asesinatos para proteger sus intereses financieros. (…) En el año 2004, tres policías mexicanos me enviaron un mensaje de advertencia para que detuviera y abandonara mi investigación. (…) 'los juniors están preocupados; no quieren que sus nombres sean divulgados'".[2]
El feminicidio, inserto en un marco de economía neoliberal muestra la existencia del libre comercio desigual, el libre flujo de recursos y capitales al Norte, pero no derechos plenos para trabajadores y trabajadoras emigrantes a los Estados Unidos. Esta es una realidad del neoliberalismo, aunada a la exorbitante acumulación de la riqueza en México, que tiene a Carlos Slim como ejemplo: magnate de primer lugar en la lista de Forbes en un país con 60 millones de personas viviendo con menos de dos dólares diarios. Respecto del feminicidio como un hecho social que compromete bilateralmente a México y Estados Unidos, Diana Washington afirma: "Existen sospechas de que muchas de las muertes, y la forma en que se ha extendido a otras regiones representa una serie de respuestas a las estrategias bilaterales antidrogas y del libre comercio. (…) El gobierno mexicano habría tratado como secreto de Estado algunos aspectos de la lucha antidrogas, impulsada en gran parte por Estados Unidos para tratar de apagar o contener a los cárteles. Como respuesta se desató una poderosa alianza de intereses económicos, que incluye políticos y elementos corruptos del Ejército, que han declarado una guerra en contra de los esfuerzos del gobierno. (…) Hemos visto que /esta contraguerra/ ha incluido los asesinatos sistemáticos de mujeres, una auténtica campaña de terror que podía garantizar el doblegamiento de gobernantes, el temor en sus comunidades. Hemos visto que entre sus elementos se encuentran policías y soldados que fueron adiestrados por agencias federales estadounidenses, convertidos en escuadrones de la muerte para una extensa red del crimen organizado. (…) Estos sicarios tuvieron como manual de operaciones las guerras sucias en países como Guatemala, El Salvador, Chile, Argentina y México. Algunos de los principales narcotraficantes de México, Tijuana y Juárez se han trasladado a estos países para instalarse en ellos y así evadir la justicia.(…) Las víctimas de Ciudad Juárez (…) representan el futuro de la industria maquiladora, y en general, del pueblo mexicano."[3]
Sobre historias de vida de mujeres obreras en la frontera, a partir de la investigación hecha por la socióloga Norma Iglesias[4], tomo su exposición sobre maquila o maquiladoras: Son las plantas manufactureras en un país tercermundista, del Sur, que son filiales de empresas estadounidenses o plantas contratadas, ya se capital nacional o extranjero, dedicadas al ensamble de componentes o procesamiento de materias primas, ya sea de productos intermedios o finales, cuyas materias primas se importan de Estados Unidos y son de nuevo reexportadas una vez acabado el producto, que para su elaboración utilizan la labor intensiva, cronometrada del trabajo femenino.
Empresas como Sony, Toshiba, Daewo, Aiwa, Mattel, Microsoft, aparecen en el discurso de los gobernantes como generación de empleos, muestra de la confianza en una sociedad que atrae la inversión extranjera, cuando lo que se permite es la oportunidad de un extenso territorio -como la de la frontera con Estados Unidos- exenta del cumplimiento de leyes laborales y tributarias, sin estudios ni responsabilidad sobre el impacto ecológico o normas de protección a la salud de las trabajadoras. Los gobiernos locales reciben importantes sumas de dinero por la concesión de terrenos y facilidades para el armado de las líneas de montaje, que a diferencia de las fábricas del S. XIX, una vez vaciadas por los patrones, sin la posibilidad de recuperarse al no producir o poder adquirir las trabajadoras las materias primas para la mercancía final, éstas quedan irrecuperables y demuestran que son lugares de explotación extrema de la fuerza de trabajo femenina.
El 95% de las empleadas por las maquiladoras son mujeres, generalmente entre 16 a 24 años quienes trabajan jornadas de 10 y 12 horas sin ninguna prestación social ya conquistada o sancionada en el resto del país. Se paga por jornal o a destajo, por horas. Ocurren otras prácticas, específicamente violentas con las mujeres, como la violación e intimidación sexual para conseguir un empleo, por parte de los empleadores; ocurre el acoso, la seducción, la mistificación de la belleza femenina para ascender en el trabajo; ocurren los despidos por embarazo, pues ya desde antes de comenzar a trabajar se solicita una prueba de laboratorio certificando la no gravidez, y se llega a pedir a las obreras que muestren la toalla sanitaria en la menstruación o pasen a revisión -por supuesto, con cualquier capataz o administrador- para demostrar que no están embarazadas. Las mujeres cercanas a los 30 años de edad, son despedidas por este motivo porque ya no rinden igual en el trabajo, difícilmente son contratadas inicialmente alrededor de esta edad, aunque por lo general ya tienen hijos y esto facilita que acepten malas condiciones de trabajo y salario con tal de mantener a su familia, pero siendo más desechables que las adolescentes. Se dice que adentro de las maquiladoras circulan drogas que hacen más rápida la producción, más rendidora la jornada, y finalmente, divertida la fábrica. Es decir, el narcotráfico es congruente, armónico con el ritmo vertiginoso, eficiente de la producción capitalista; la imagen del adicto, bohemio o marginal, del yupie que busca diversión extrema en fines de semana, también ha de integrar a trabajadoras, trabajadores que se drogan para rendir más y divertirse en el trabajo con el estímulo y complacencia de capataces y administradores. Si alguna de estas fiestas termina con mujeres asesinadas, no faltará quien necesite trabajar en la maquila.
Otra gran dificultad es cómo hablar de esto, desde dónde: como individuas, con apoyo psicológico, legal; solicitar la solidaridad por empatía, clase o por injusticia, teniendo como referencia los derechos de las humanas. Cómo iniciar, también, diferentes espacios de organización, encuentro, contención, acciones sobre las diferentes opresiones que nos ocurren a las mujeres. A pesar de todo el dolor y la rabia del presente, somos más lúcidas. Estamos sabiendo quiénes son nuestros opresores, qué nos dicen para violentarnos más. Estamos sabiendo cómo acabar con todo esto, estamos encontrándonos en diferentes nosotras. Esto, finalmente, es lo que vale. Considerando a la manera de Luce Fabbri y las anarquistas en general a la libertad como una utopía de ardua conquista, un horizonte móvil que nos exige crear caminos nuevos para vivirla socialmente, tenemos que la tensión ente el ideal -en este caso, un ideal para las mujeres, creado por nosotras- y su realización genera un devenir de posibilidades múltiples que no buscan el paraíso o mundos trascendentes, sino la realización en el aquí y ahora sujetos a constante revisión y múltiples experiencias de autogestión, oposición y lucha contra el poder patriarcal, organizándonos desde las bases, entre quienes nos reconocemos y esclarecemos en lo que nos oprime y solidariza.
La Utopía, el Ideal, aunque les pese a los revolucionarios pragmáticos y científicos, es el motor de la realidad que continuamente relativiza y compromete el camino andado. Ahora tiene deseos de mujeres, además… Desde la perspectiva anarcofeminista nos preocupa, pues, fundar políticas no estatales, o antiestatales, autoorganizadas, buscar y crear experiencias que para el tema que aquí tratamos esclarezcan alternativas para satisfacer las necesidades de las mujeres o bien, para conquistar los derechos de las humanas, para tener vidas dignas de ser vividas, sin miedo, sin violencia ni terrorismo sexual, con múltiples oportunidades de decidir en temas vitales como el tener hijos o ninguno, vivir en pareja, familia o de alguna otra manera, ser lesbianas, bisexuales o heterosexuales, recibir un salario digno por el trabajo realizado, es decir, un largo y diverso camino de praxis por la autonomía y el placer personal de cada mujer.
Pronunciamientos:
Ni una muerta más en Ciudad Juárez. Vivas las llevaron, vivas las queremos.
Libertad inmediata e incondicional de Romina Tejerina, presa políticia de los jerarcas católicos y gobernantes que impiden el aborto libre, la anticoncepción de emergencia, la atención jurídica, médica y psicológica de víctimas de violencia sexual.
Aparición con vida de todas las mujeres cautivas por las redes de tráfico humano para la prostitución. Castigo a sus proxenetas, clientes y políticos cómplices en su explotación.
Aparición con vida de Julio López, víctima del terrorismo de estado del gobierno militar del general Jorge Videla y actual testigo denunciante de esos crímenes.
Bibliografía
GUZZO, Cristina. Las Anarquistas Rioplatenses. 1890-1990. Ed. Orbis Press, Serie Reflexión no. 6, Phoenix, Arizona, USA, 2003. 118 pp.
FABBRI, Luce. La libertad. Entre La Historia y La Utopía. Tres ensayos y otros textos del Siglo XX. Ed. Lea, Barcelona, Cataluña, Diciembre 1998. 147 pp.
FRENCH, Marilyn. La Guerra contra las mujeres. Ed. Atlántida, Buenos Aires, Argentina, 1992. 302 pp.
IGLESIAS PRIETO, Norma. La flor más bella de la maquiladora. Historias de vida de la mujer obrera en Tijuana B.C.N. Ed. SEP Cultura, Centro de Estudios Fronterizos del Norte de México, (CEFNOMEX) México, 1985, 166 pp.
SEGATO, Rita Laura. "Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado: La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez", en El Rodaballo, Revista de política y cultura, Año XII, no. 16, verano 2006, Argentina.
WASHINGTON VALDÉZ, Diana. Cosecha de mujeres. El safari mexicano. Ed. Océano, 364 pp. México, 2004.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS: Diario La Jornada , Proceso, (Semanario de análisis político), Suplemento feminista del Diario La Jornada " La Triple Jornada ", y páginas de internet de la Organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, Comité Eureka, Comité Cerezo, Amnistía Internacional, CIMAC.
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[1] Es decir, la lucha contra movimientos insurgentes en el país, que eran continuidad de la Revolución Mexicana con el impulso mundial anticapitalista de las décadas de los 60's y 70's. En la capital, Guerrero, Chihuahua, Sinaloa, Veracruz, Michoacán y otros estados mexicanos hubieron experiencias guerrilleras.
2] WASHINGTON, Diana. Cosecha de mujeres. El safari en el desierto mexicano. Ed. Océano, México, 2004.
[3] WASHINGTON, Diana. Cosecha de mujeres. El safari en el desierto mexicano Ed. Océano, México 2004.
[4] IGLESIAS, Norma. La flor más bella de la maquiladora… Ed. SEP-Cultura, México 1985.
viernes, 4 de julio de 2008
POBREZA
escribe el dramaturgo y psicoanalista Eduardo Pavlosky
Hace pocos meses escribí un artículo que decía "el hambre no tiene tácticas moderadas. El hambre tiene hambre". No tiene tiempo de espera. No debe jugarse como carta política. Hace poco, el Gobierno, en voz de su Presidenta, señaló que la pobreza bajaba progresivamente y hoy estaba en un 20 por ciento. Vamos mejor.
La pobreza y la indigencia en este maravilloso país alcanza a 10 millones de personas que no cubren sus necesidades básicas. Subdesarrollo de los recursos humanos, de un tercio de la población. Nunca hubo tanta diferencia entre los más ricos y los más pobres. Tenemos 50 mil millones de dólares guardados. La macroeconomía es un triunfo festejado en el Gobierno. Pero recién ahora, en un juego político admirable, aparece la pobreza en carne viva. Hasta hace poco era la inseguridad. Blumberg fracasó con todas sus tácticas fascistas del Manhattan Institute.
No dejé de escuchar dos o tres horas por día los iguales discursos repetitivos de ambas partes del conflicto. Nunca tuvieron tanta prensa. Apareció de golpe una imagen conmovedora. Era en José León Suárez, en un magnífico basural donde se arrojan los residuos. Habría mil personas sumergidas en la basura, niños, adultos, algunos eligiendo y otros comiendo ávidamente de los restos que la otra clase social arrojaba a la basura. El periodista dijo que el olor fétido era insoportable. Pero todos comían. Devoraban los restos –los escombros– de comida. De nadie. No parecían infelices. Hubo un señor que dijo: "En este país es mentira que hay hambre. Todos podemos comer. Es cuestión de rebusque". El periodista le preguntó si tenía hijos y él respondió: "Tengo cinco, pero no los hago venir acá. Conseguir la comida es una responsabilidad de padre. Hoy conseguí chocolate, creo que es inglés, y unas buenas porciones de carne".
El periodista se alejaba de la nauseabundez, de lo agónico de una realidad que ninguna fantasía podía superar. Lo que hacía más maravilloso lo macabro de la situación era el conformismo. Ninguno protesta. Ese hambre tiene hambre. Carece de sentido de protesta e indignación. Tres generaciones han transmitido para un sector de la población que esa manera de comer es natural. La indigencia se ha interiorizado como obvia.
El mundo es así. "Los únicos privilegiados son los niños." Son los que han interiorizado que la vida es así. Y hasta van contentos al basural como esos dos niños que se disputaban dos trozos de pollo, riendo y saltando entre la comida fétida.
Hace tres meses decía Pasquini Durán que "los niños que ya no van al colegio y los jóvenes sin trabajo que deambulan por las calles no deben quedar expuestos a los inescrupulosos que sólo pueden ofrecerles el cóctel del delito, explotación y hasta muerte, hay doce veces más de pobres que aguardan la oportunidad de una vida nueva. Esta es una causa grande".
Los niños pobres (sus padres también) ya han perdido capital simbólico. Ya no saben dónde están ni quiénes son. Mucho menos el lugar que les tocó ocupar en la sociedad. Perón, en sus comienzos, estableció desde Trabajo y Previsión el "Estatuto del Peón Rural del Campo". Dignificó a los descamisados –como Morales con los indígenas–, les dio humanidad y Evita trabajó por la niñez toda su vida, desde su comienzo político. De abajo para arriba.
Hace pocos días, Página /12 sacó un artículo del obispo de Humahuaca donde decía: "¿Y la pobreza para cuándo? Hay gente que se está muriendo por falta de medicamentos, de insumos, de médicos y de atención en nuestros hospitales y puestos de salud, carentes de todo lo imprescindible".
"Esta situación no es sólo nuestra sino de otras zonas del país, porque hay un desamparo sanitario evidente en gran parte del interior." "No se enojen, señores gobernantes, la pobreza extrema sigue vigente y sigue cobrándose víctimas diarias, sigue golpeando a millones de argentinos."
Le preguntaría al ex presidente si el obispo forma parte de algún golpe militar en devenir o es simplemente un argentino que sufre la indigencia y la muerte de cerca de sus compatriotas.
Porque dentro de las nuevas tácticas es hacer creer que el que disiente con él es un golpista.
Yo no estoy con el agro, pero tampoco con el oportunismo político. Y para mí la preocupación por la pobreza es un golpe político admirable. Pero, ¿por qué, señor ex presidente, nunca habló antes sobre la pobreza e indigencia en nuestro país? ¿Por qué ahora? No somos golpistas. Simplemente no somos tontos. Ni sometidos a nadie por más que grite fuerte. Muy fuerte.
Nosotros, a los que nos vinieron a buscar y destrozaron nuestras casas y nos pudimos escapar, somos muy fuertes. Fuertísimos, señor ex presidente.
Al Gobierno lo van a ayudar mejor quienes lo combaten de buena fe y no los seguidores sometidos, que son gran mayoría vergonzante y silenciosa.
Dice el periodista Mauro Federico (desde Tucumán): "Las estadísticas de mortalidad infantil en la provincia de Tucumán son manipuladas". Los números que marcan que la variable se redujo a la mitad no concuerdan con la realidad. El procedimiento es simple y sólo depende del trazo de una birome, hay cientos de bebés cuyo peso es inferior a los 500 gramos, que habiendo nacido vivos son registrados como defunciones fetales o "egresos por aborto" y por lo tanto no forman parte de la estadística.
En 2004, los jefes de guardia reunieron a todos los identificadores y comunicaron que a partir de ese momento se debían registrar como nacido muerto (subrayado mío) a todo bebé que pesara menos de 500 gramos (aunque estuvieran vivos). La orden era no practicarle ninguna atención médica. Se los deposita en una bandeja de instrumental hasta que muere. María Margarita Rosa, jefa de Departamento de Estadísticas, lo convalida.
Teníamos el holocausto en casa y no lo sabíamos. Teníamos a Mengele y no nos percatamos. Dejar morir tirados sobre un mármol es un crimen. ¿O no?
¿Qué opina el gobierno nacional?
Se debió hacer una investigación de esas denuncias, pero se prefirió negar la realidad y separar de sus cargos a las personas que alertaban sobre las irregularidades.
¿Tucumán y Jujuy quedan en la Argentina?
Espero que el dinero de las retenciones sea utilizable para casos como éstos. Quiero creerlo. Debo creerlo. Aunque la verdad es que no lo creo. Hay demasiados compromisos por fuera de la pobreza. El tiempo dirá. ¿O no?
domingo, 29 de junio de 2008
nO HAY otrA fiNAL
Y dicen: El domingo no vamos a la cancha de River!!!
Yo tampoco fui...
A quienes quieran, invito a navegar por la página de la asociación www.exdesaparecidos.org.ar



y también invito a leer la siguiente nota de Pablo LLonto, uno de los periodistas que más investigó sobre lo ocurrido durante el Mundial '78, editada por la Agencia Walsh
Pablo se pregunta, -en este país del "como si...", dijera Gonzalo Moyano-, sobre la legitimidad del triunfo argentino en fútbol y la responsabilidad de todos aquellos protagonistas del campeonato de la dictadura.
¿Y si devolvemos la Copa?
Se jugará en River "La otra final, el partido por la vida y los derechos humanos". Será el 29 de junio. El instituto "Espacio para la memoria" intentará que el match entre futbolistas de hoy vs. Estrellas de ayer sea "un evento que permitirá difundir lo que se intentó tapar con el fútbol en la Argentina de la dictadura militar: los campos de concentración como la ESMA, que funcionó a pocas cuadras del estadio de River, y las denuncias que se hacían en el exterior por violaciones a los derechos humanos".
sábado, 28 de junio de 2008
POrquE nAda nOs ligA ni nOs sUjetA

(28 de junio, día internacional del Orgullo GLTTBI)
El 28 de Junio recordamos la revuelta de Stonewall del año 1969, que ha pasado a nuestra historia como la fecha en que se inicia el moderno movimiento GLTTTBI y, más tarde, todas sus variaciones. Esa noche, un grupo de disidentxs sexuales reunidxs casualmente en un bar “de ambiente” en la ciudad de Nueva York, dijeron basta a la sistemática e implacable opresión que soportaban desde hacía tiempo por parte del terrorismo de Estado, disfrazado de policía al servicio de lo que el mismo estado define como orden, moral, y buenas costumbres.
Declarado Día del Orgullo por el mismísimo grupo que resistió la redada policial aquella noche –y los varios días de enfrentamiento que siguieron–, es una fecha particularmente adecuada para reivindicar nuestra libertad de disentir y denunciar, nuestras felicidades y nuestra Potencia (Tortillera).
Junto con la alegría y el empoderamiento que nos resultan constitutivos de este “orgullo”, no olvidamos en ningún momento que el hecho de que Stonewall haya ocurrido, que haya sido posible como crimen y masacre, nos obliga a significar esta conmemoración en términos de denuncia a la cultura heteronormativa que oprime y reprime no sólo a quienes nos alejamos más o menos de sus mandatos, sino también a quienes los obedecen a rajatabla.
En los años de Stonewall, los homosexuales[1] eran maltratados y despreciados por la policía, que los trataban como criminales o ladrones no sólo en los Estados Unidos. También eran tratados como enfermos mentales por los médicos y psiquiatras de aquella época –situación que, de hecho, continúa en muchos casos, no obstante las ya antiguas disposiciones de las organizaciones internacionales que legitiman el saber/poder médico.
La cuestión es que esa noche varias personas (hombres, mujeres, trans y travestis), juntas, se dieron cuenta de que estaban hartos y hartas de la persecución estatal consentida por sus propios “vecinos”; se dieron cuenta que podían decir basta, y lo hicieron. Por eso el día del orgullo conmemora un acto político de resistencia y no una concesión del poder, como el 17 de mayo, erigido por los organismos internacionales en capciosa celebración de la lucha oficialista contra la homofobia (vana y pretenciosamente expresada en la decisión de quitar la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales).
¿Quiénxs eran, y quiénxs son, aquellxs personas tan socialmente vulnerables que pueden ser arrestadxs una y otra vez? Claramente, las que se encuentran en una situación civil de ilegalidad (p. ej: menor de edad, “vestido con las ropas del otro sexo”, “ofreciendo sexo en la vía pública”, “causando disturbios” que son reacciones hacia la violencia real y simbólica que se soporta continuamente), o las que, aún teniendo un status civil legal no pueden hacer valer sus derechos.
¿Por qué la policía hacía redadas reiteradamente allí? Por lo obvio: ¿quién se iba a quejar? La exclusión de las familias y los exilios hacen que muchxs no tengamos quién responda por nosotrxs; el ambiente de los bares y boliches, “la noche” –humo y alcohol, drogas, música berreta y sexo ocasional– hace que seamos siempre consideradxs pésimxs vecinxs de dudosa decencia, lo que nos hace, en buena medida, socialmente vulnerables.
La revuelta del 28 de junio del 69 fue una respuesta desde el hartazgo al Terrorismo de Estado -definido por la sistematicidad de sus fatídicos “haceres”- que en Stonewall, como en cientos de otros lugares de encuentro, ejecutó por enésima vez una intervención específica con objetivos específicos: eliminar y aterrorizar.
Con una modalidad diferente, adaptada tal vez a “los tiempos que corren”, el Estado hoy y aquí nos oprime por omisión –mirando para otro lado, desoyendo los reclamos, trabando el debate, y apoyando solapadamente a las fuerzas sociales “privadas” o “particulares” como los “Vecinos de Palermo”, o padres y madres indignadxs frente a lxs docentxs disidentxs sexuales de sus hijxs, etc.
La cultura heteronormativa –el famoso patriarcado proxeneta– nos oprime y reprime no sólo cuando no nos permite casarnos civilmente, sino también cuando nos obliga a ser monogámicxs y convivientes; no sólo cuando no nos deja elegir nuestra identidad de género, sino también cuando nos dice qué órganos debe tener cada cuerpo, qué forma, qué medidas, y hasta qué color de piel, y ojos, cuántos pelos y dónde, cómo sentarse, caminar, moverse, y, por supuesto, cómo y qué sentir, desear, querer, disfrutar y/o aborrecer.
La hegemonía se construye y sostiene en la dialéctica consenso/coerción develada por Foucault por la misma época que los sucesos de Stonewall. Todas las tecnologías vinculadas de un modo u otro a los aspectos materiales de la vida humana están puestas al servicio de producir cuerpos sexuados de dos tipos (por cierto, muy distintos). La hegemonía –sea ella lo que sea, monstruo, entelequia u otra cosa– legisla el deseo/amor/sexo legítimo, lo nombra “decencia”, “naturaleza”, “normalidad” y, para desanimar a quien tenga algún otro plan para sí mismx –y mucho más para aleccionar a su rebaño no descarriado– utiliza la excusa de la vigilancia de “la moral y las buenas costumbres” para eliminar a todx/s aquellx/s que no se conforme/n con dicho limitado espacio para expresar sus sentires y deseos, para disfrutar sus goces.
Con todo, finalmente unas cuantas cuestiones empiezan a resultar evidentes, innegables, ineludibles. Por ejemplo: que muchxs nos movemos en sentidos contradictorios y -por qué no- aleatorios dentro de los límites asignados, algunxs simplemente extendiendo las fronteras de las identidades un poco más allá de lo adecuado y otrxs subvirtiéndolas al costo de convertirse en sujetxs negadxs política, social y culturalmente. Y también: que las identidades no son tan estables y fijas como han pretendido ni, por lo tanto, resultan tan fácilmente manipulables.
Ante este panorama los poderes se vuelven difusos, se solapan, se escurren, confunden… y muestran sus fisuras tan anchas o estrechas como se quieran ver.
En esta época histórica en la que los sectores dominantes -poderes biocapitalistas con sedes en las grandes urbes desde donde crean y retransmiten por TV las potentes, avasallantes ficciones que sustentan el orden mundial y su íntimo tejido social- han logrado articular una aceptación del “otro”, de la “diversidad”, de las identidades fluidas, de las minorías, situándolas en una especie de limbo político -que a menudo llaman “post-político”- en el que las identidades colectivas parecen ceder en favor de una vida más libre, de consenso y diálogo, la hegemonía liberal sigue generando recursos de todo tipo para ampliar lo que ha llamado “igualdad” pero que, en nuestra opinión, no es más que otro fraude (un trompe l’oeil, podría decirse) no tanto para disciplinar a lxs prófugxs como para convencer, a quienes dudan, de la impractibilidad de escapar/se de las reglas vigentes. Esta aceptación “oficialista” de una diversidad mansa resulta más retórica que práctica, pero de todos modos –o justamente por ello- sumamente efectiva para sus fines, que son eminentemente propagandísticos y gatopardescos. De este modo, las sexualidades no normativas se desarrollan como un desbocado rizoma que es imperativo reconocer y hacer inteligible, poder representar para controlar y dominar: lxs que hasta acá no existíamos para el Derecho ni para el mercado (ergo, ni existíamos para el Estado ni teníamos sustancia política alguna), poquito a poco hemos devenido sujetxs de políticas públicas, sujetxs de publicidades y servicios -como el asesoramiento legal, los tratamientos estéticos, y varios etcéteras-, de programas de entretenimientos, de ley de identidad de género, instituto anti-discriminación y ley de matrimonio. Todas éstas, estrategias que se da la democracia para garantizar los derechos que, en realidad, todas las personas tienen por el sólo hecho de nacer, pero que para el caso de quienes no se atienen literalmente a las normativas, hay que explicitar en un punto aparte. Estrategias que otorgan inteligibilidad y algo de protección real –y hasta de disfrute- a cambio de resituarnos en el juego liberal y, también, en el espacio literal de la legislación impresa.
¿Acaso una ley de identidad de género o de matrimonio, la unión civil en Capital Federal, o una educación (hetero)sexual -disfrazada de “prevención” y “salud responsable”- producida e irradiada desde el centro del poder terminará (o al menos será un gesto para terminar) con la homofobia y el heterosexismo compulsivo, su “padre” bio e ideológico? ¿La democracia heteropatriarcal, que es la que hasta hoy nos niega, nos hará devenir “personas”?
No. No hay posibilidad de libertad mientras no se cuestione el poder de la cultura heterosexual y machista. “La libertad o la posibilidad de actuación no son de índole abstracta y/o preceden a lo social, sino que siempre se establecen dentro de una matriz de poder” escribe Judith Buttler en algún lugar.
Mientras las reformulaciones para hacer medianamente vivibles algunas vidas más o menos abyectas sigan surgiendo de los centros de poder establecidos, no habrá cambio posible. No debe confundirnos que a menudo esos pseudo cambios promovidos desde los bunkers reales de poder y ejecutados por los Estados acólitos sean concretados por sujetos que portan paradójicamente las mismas credenciales de identificación y discursos que, en forma, son similares a los que consideramos verdaderamente libertarios.
Las estrategias planteadas para volvernos “viables” dentro del estado de derecho jamás revisan la centralidad de la heterosexualidad como identidad dominante en torno a la cual se distribuyen, polarizados, los cuerpos sexuados; no cuestionan el carácter heterosexista de la cultura ni el privilegio de la heterosexualidad dentro de la construcción social ni la homofobia.
El heteropatriarcado ha convertido el estilo de vida de la familia tipo (nuclear, heterosexual, reproductiva, urbana, clase media) en parámetro absoluto[2]. En efecto para entrar en el juego de estar en el mundo ordinario, real y cotidiano de la “normalidad”, debemos demostrar que somos capaces de llevar adelante, y con un alto grado de éxito, una vida según la definición que asocia “trabajo y familia” a “adultez saludable”; o, al menos, que podemos mantener en delicado equilibrio y sin que se enreden, los muchos hilos de las marionetas que tenemos que inventar para sostener la farsa de tal adultez. Parece que, para ser sujetx de derecho (o mejor, para gozar de derechos sin estar sujetxs a ellos por las marañas del biopoder), hay que saber cómo acomodarse un poco al molde, ¡y estar decididx a hacerlo!… En este punto, no tenemos que olvidar que porque somos depositarixs de todas las interpelaciones del caso, quienes vivimos y ejercemos la disidencia sexopolítica, somos quienes –posiblemente sin quererlo– tenemos en nuestro poder la llave para ingresar al mundo “real”, para marcar la divisoria de aguas entre su adentro y su afuera, o entre su frontera y su limbo.
Pensarnos políticamente en el mundo:
Somos guerrilleras, revulsivas, insidiosas e incordiosas. Los movimientos orquestados desde los macropoderes disciplinadores nos causan náuseas. Y vomitamos.
No queremos unos largos protocolos de test ni certificados que acrediten nuestra presuntamente deseable “normalidad” para acceder a los derechos de un mundo que ya está totalmente armado… y repartido…
Por eso hoy –como todos los días– decimos que no estamos de acuerdo ni apoyamos una ley de identidad de género que quiera estandarizarnos o devolvernos al binomio hombre/ mujer, hetero / homo, femenino/ masculino. Tampoco queremos que un comité de expertxs defina cuán asentadxs sobre un género u otro estamos. Ninguna mujer u hombre que pertenezca a la matriz hetero debe en ninguna instancia de su vida ratificar su grado de feminidad o masculinidad.
No queremos programas para gays y lesbianas que nos patologicen como depositarixs de una extraña afección que necesita tratamiento especial. Porque de esta manera no sólo se monta un negocio sobre las identidades transgresoras sino que además se elude la marca indeleble de la homofobia y el heterosexismo en la sociedad. Ningún heterosexual acude a un centro a pedir ayuda por la homofobia que lo aqueja.
No estamos de acuerdo con los discursos de la tolerancia y la aceptación. No se puede “aceptar” la diversidad, como dicen algunas personas, asqueadas pero resignadas a convivir en un espacio que no es sexualmente puro. La diversidad “es” y su existencia no depende de nuestra voluntad de aceptarla o no.
En cambio, sí depende de cada persona involucrada de algún modo, el problematizar las “diferencias” que construyen unos sujetos que “aceptan” y otrxs que debemos ser “aceptadxs”.
No queremos ser más objeto de investigación de la ciencia heterosexual que legitima sus propias y convenientes (para sí) “causas”, “características” y “categorías”. Tenemos voz propia y sabemos cómo construir y legitimar los saberes que nos sean útiles, necesarios. La heterosexualidad cotidiana –que es compulsiva tal vez sin tener conciencia de ello– debería investigarse a sí misma, preguntarse cuáles son los vericuetos que la han convertido en la máquina de opresión mejor diseñada de la historia, cuál es su papel en la construcción, sostenimiento y reproducción de las opresiones pasadas y actuales a las que muchas veces, paradójicamente combate.
No queremos una Educación Sexual anclada en el Uno heterosexual como centro de todas las cosas y que desde allí se desplace por lo múltiple. Como quien pasea por un supermercado de “variedades”.
No queremos una ley de matrimonio. No deseamos entrar en el mercado de las personas “casables”, “solteronas”, “cónyuges”. No queremos que el estado legisle y designe a quién/es podemos amar, con quién/es podemos compartir la vida, de quién/es podemos hacernos cargo.
Si ese es el precio, preferimos seguir siendo lo no representable.
lunes, 23 de junio de 2008
durante diez años fueron ciegos, sordos y mudos
Hoy debo confesar que, frente al prolongado conflicto con el campo, estoy angustiado. No me interesa que alguien menoscabe la angustia y la contraponga al compromiso con el país. Tampoco compartí en su momento, las certezas de algún carapintada, asimismo justicialista, menos aún cuando justamente son las acciones de esos dirigentes las causantes de esta angustia que siento. Lo que se experimenta es el sentimiento en que el mundo se angosta, en que caminamos por senderos cada vez más estrechos y lamentablemente, no resulta una fantasía ni un engaño de nuestros sentidos. Hay demasiados conjurados que parece que se dedican a dificultarnos el estar en el mundo de los argentinos. No tengo partido y mi compromiso con el país se hace de esta manera, con alegrías y también con dolor, con angustias y con dudas. Por muchas razones, por desconfianza hacia esa gerenciadora política que hace mucho presupone gobernarnos; y además, porque parece haberse hecho norma, que no nos dejen opción alguna para participar al ciudadano de a pie. Porque como ilusionistas, crean escenarios a la medida de sus intereses, y porque nos inventan enemigos, los invisten de las propiedades e ideologías que necesitan que ellos tengan… Desde el primer día dijimos que esto no es un Boca River, queríamos decir que esto no puede considerarse con una mirada de blancos y de negros. Con toda la autoridad de haberle peleado al modelo de la soja durante más de diez años y en soledad, dijimos que esta era una discusión de medias verdades, en que las víctimas y los victimarios se mezclaban de ambos bandos y en la que, muchos roles protagónicos del modelo continuaban estando en la más completa oscuridad mediática.
Lo que hoy se denomina genéricamente campo, es un vasto escenario en que parece caber de todo, desde el contratista al pool y desde el tambero al cerealero, el vendedor de insumos, la maestra rural, y también, el pequeño ahorrista de la ciudad al que el Banco donde tenía su dinero a plazo fijo, le aconsejó colocarlo en un fondo de inversión. No están los más grandes en los cortes, al menos no en algunas provincias. Tal vez sí en Saladillo, donde reina El Tejar, pero no en la mayoría de los cortes de las provincias de Córdoba y de Entre Ríos, donde abundan los que todavía hacen un poco de soja para subsidiar ese módulo de hacienda o de tambo que heredaron de sus mayores y que se resisten a tirar por la borda. Pretender considerarlos con un solo patrón es, en buena medida una expresión de deseos de los que necesitan un enemigo para afirmar su propia permanencia en los manejos electorales y especialmente en el manejo del poder. Tener un real compromiso con el país tal como se vanaglorian, habría significado desarmar ese frente que expresaba al campo y no, en cambio, obligarlo a consolidarse. Cuántos de los diputados, de los gobernadores y de los más altos funcionarios pertenecen o tienen capitales en esos pooles de siembra a los que ahora se abomina? Creo que sería útil que se hiciera pública toda la información que algunos pretenden tener al respecto. Estoy seguro que nos asombraríamos. Hasta hace cien días, y a pesar de nuestras denuncias, eran negocios aceptados con naturalidad por las reglas de la más encumbrada corporación, y lo mismo las relaciones con los grandes sojeros, arrendatarios de tierras y exportadores de aceite, con los que la convivencia era rutinaria y de absoluta camaradería y asociativismo. Nos dicen ahora, por lo bajo, que no se conocían los riesgos de esas complicidades, que se sienten traicionados y que lamentan esa larga convivencia... Y nosotros, cómo creen que deberíamos sentirnos? Y nosotros, por qué habríamos de creerles? Cuando lo condujeron a Grobocopatel a Venezuela en el avión presidencial, para cerrar negocios por quinientos millones de dólares con Chávez, y con el respaldo de las más altas investiduras de la República Argentina, realmente creían que era socialista y bolivariano? Cuándo cultivaban la amistad con Urquía, en verdad pensaban que el Senador, estaba haciendo el socialismo en Córdoba?
Durante años criticamos a la izquierda porque cuando insistíamos en explicar el avance de esa metástasis que son los monocultivos de soja transgénica, se nos tapaba con el conflicto de Brukman, con la lucha de los obreros de Zanón o acaso con la del Hotel Bauen… Ahora, en el otro lado del mostrador, Omar Viviani intenta hacer lo mismo con los carriles para taxis… La verdad es que tanto unos como otros implementaron durante años cursos para que los niños pobres ingirieran soja hasta cretinizarse, y en esos años, solo se escucharon nuestras voces reclamando que eso era forraje, que no era comida para seres humanos. Se mofaban de nosotros cuando afirmábamos que la ingesta de soja les sacaba tetas a los varones y que anticipaba la menstruación en las niñas. Cuántos cursos para que la gente aprendiera a comer soja hizo el compañero DElía en la Matanza? Sería bueno saberlo… Cuántos cursos hizo Cáritas en todo el país? Hace ocho o acaso nueve años discutí el tema con el Ingeniero Serantes que presidía la institución de beneficencia de la Iglesia católica y me respondió con desplante que contaba con todo el respaldo de la Secretaría de Agricultura y del Gobierno. Poco después, nos introdujimos en un retiro cerrado de CARITAS en un pueblo de la provincia de Córdoba y le entregamos en mano al Obispo Casaretto una carpeta con evidencias científicas sobre los daños que la ingesta de soja ocasionaba en el desarrollo neurológico y hormonal de los niños. El Señor Obispo no puede ignorar las consecuencias de aquellos supuestos planes solidarios que implementaba la institución que presidía. Todo lo que conseguimos con aquella acción fue que la compañera de Caritas que se arriesgó, fuera posteriormente sancionada. Han transcurrido varios años desde entonces y el Ingeniero Eduardo Luis Serantes continúa siendo el presidente de Cáritas, a la vez que Director de la empresa de agribusiness Cazenave y asociados, una consultora que brinda servicios agropecuarios a empresas exportadoras. El Ingeniero Serantes que implementaba los planes de soja para pobres es asimismo Responsable del fondo agrícola de inversión de Molinos S. A. e indeterminado asesor de varias empresas agroindustriales y de servicios, entre las que se encuentra la Dow Agro Sciences SA.
"Huellas de Esperanza", es la publicación oficial de Cáritas Argentina. En el año 2002 en que se inicia, recomienda en su tapa, recetas de milanesas de soja y en las páginas interiores promociona los planes de ayuda solidaria por parte de las más grandes empresas sojeras. En el 2003 la misma publicación promocionaba asimismo, un proyecto de fabricación de hamburguesas de soja en Entre Ríos, en colaboración con AAPRESID, o sea con la Asociación de siembra directa, los grandes y principales promotores del modelo sojero. Eran los años terribles de la catástrofe social, en que el hambre mordía las carnes de buena parte de la población argentina, caída como consecuencia de las políticas neoliberales, en la más atroz de las indigencias. Mientras tanto, el modelo sojero crecía a razón de casi dos millones de hectáreas por año y en contraste con esa Argentina empobrecida, comenzaban a amasarse enormes fortunas en torno a las producciones y exportaciones de commodities transgénicas
Estoy convencido que este conflicto actual que estalla entre los socios de ayer; ese mismo conflicto que dinamiza ideológicamente a cientos de intelectuales que durante diez años fueron ciegos, sordos y mudos; estoy convencido que está montado y desatado por otros intereses superiores a los peones que parecen jugar en el tablero de la confrontación. No sé si acaso el brusco aumento de las retenciones tuvo la oscura intención de encubrir los arreglos logrados por el Senador Urquía en el Senado y que permitieron que más de dos cosechas de soja no vendidas ni sembradas, fuesen inscritas en reserva con los precios y las retenciones de noviembre del año pasado, configurando un negociado fabuloso en la historia de los mercados internacionales de granos, negocio que algunos entendidos calculan en cientos y hasta en miles de millones de dólares. No, no sé con exactitud qué es lo que pasa. Porque en medio del griterío de ambas partes es difícil saber donde se pusieron los huevos… Lo que sé con certeza, es que de los exportadores seguimos sin hablar, y que de tener políticas agrarias no existen ni siquiera intenciones. Se también que el INTA continúa desarrollando con viento a favor un polo Biotecnológico en Carlos Casares, justamente las tierras de mi amigo Grobocopatel, quien parece haber decidido no hacer efectiva la demanda con que me amenazaba. Gracias Gustavo, por dejarme caminar la vida, sin duda tenés cosas más importantes de las que ocuparte…
Qué país hermoso el nuestro, verdad? Un país de contrastes. Recuerdo cuando en la CTA la denunciamos a la FAA por haber multiplicado las primeras semillas de Soja RR en combinación con Monsanto. El amigo Buzzi nos acusó públicamente de mentir. Recuerdo todavía que llegamos a dudar, que estuvimos mucho tiempo con esta misma angustia que sentimos ahora. Creemos en el valor de la palabra y nos apenaba inculpar a alguien por lo que no había hecho. Sin embargo, muchas voces del campo confirmaban nuestras sospechas y además resultaba inexplicable el salto de la producción de soja en esos primeros dos años de finales de los noventa sin alguna maniobra excepcional en la multiplicación de semillas. Al final nos fuimos a Rosario y nos metimos en el archivo de la propia FAA y después de mucho buscar hallamos las pruebas. Como suele ocurrir, eran medias verdades, y no había sido FAA la que realizara el negocio con las semillas de Monsanto sino que fue AFA una rama de la FAA, en manos de los prochinos. Sin duda que Buzzi lo sabía, lo sabía y nos podría haber evitado tanta búsqueda y esfuerzo, pero prefirió como tantos otros dirigentes de la Argentina, cultivar el huerto de las ambigüedades, en vez de aclarar las cosas y ayudarnos a quienes sufrimos la angustia por el país.
La metástasis de la soja no parece estar en discusión. El modelo no está en discusión. Lo que está en discusión es el modo en que se maneja el poder, cómo se responde desde el poder a quienes lo desafían y también está en debate gracias a los intelectuales que lamentablemente, son algo más que jarrones chinos, están en debate y desarrollo la formas perversas del simulacro y de cómo construir al enemigo e investirlo de los ropajes que necesitamos para mantenernos en el poder y por supuesto para continuar alimentando el simulacro. Estamos inventando la nueva derecha y estamos reinventando una vez más al peronismo. Resulta evidente la operatoria porque ya se la hizo demasiadas veces.
A mi por lo menos ya no me la podés contar mordisquito…! Si cuando te quise explicar hace más de ocho años el problema de la soja me dijiste que no tenías tiempo para atenderme, cómo es que ahora descubrís como en una iluminación que entre esa señora que golpea la cacerola en plaza de mayo y los que pintaban viva el cáncer en las paredes, hay una línea directa? Qué te pasó, mordisquito, te cayó la ficha de golpe o acaso me tomás por gil? Qué del otro lado está la menezunda ya lo sé, el desafío no es saberlo sino desarmarla, quitarle las banderas y persuadirlos de que NO hagan lo que los grandes depredadores les indiquen que hagan… Pero es que vos mordisquito estás haciendo todo al revés. Vos los unís, vos les inventás una ideología que todavía no tienen, como para facilitarles el camino hacia lo horrible como cuando le cortaron las piernas al viejo y luego lo acusaron de andar con los muñones. Parece que no aprendiste nada. Ahora desafias al campo al que le regalaste todas las banderas, se las diste en bandeja, y los desafias a que formen un partido, tal vez porque te quedaste sin oposición y la necesitas para seguir el juego de esta democracia de baja intensidad, en que la corporación política juega en el fondo igual que el partido militar, pero además nos asusta con el cuco del golpe de estado.
Esta Argentina posterior al 2001 es una Argentina en ebullición, es un hervidero, lo dijimos muchas veces. Se necesita mucha muñeca para conducirlo, pero en especial se necesita atreverse a compartir el juego, ser capaz de contener, de encauzar, saber valorar la energía que la gente invierte en cada tema, en cada lucha donde los dirigentes exceden a los asuntos en disputa. Este es el país que nos gusta, el país asambleario, ese en que todos opinan, en que la gente vuelve a sentir que se puede, porque la pelota circula, porque podemos discutir el futuro entre todos. Por eso peleaste en los años setenta. Se te olvidó. Ahora querés que todos se vayan a su casa, te quedas con la pelota y además, como los chicos malos del potrero, la pinchás para que nadie juegue. No es un buen camino. Yo que soy peronista de siempre, de familia y hasta de nieto, porque el nono era anarquista y además, porque mis parientes de Italia eran y son, unos comunistas y otros fascistas de izquierda, así que a currículo soy irreprochable, yo no pertenezco a ningún partido, no quiero pertenecer a ningún partido, no me mandes a lavar los platos otra vez. Tan solo quiero participar, opinar, quiero que no se agudicen las contradicciones, quiero en todo caso resolverlas, para bien de todos, y te lo digo después de diez años de pelear contra la soja, cuando perdimos reiteradamente los empleos en el Estado por eso mismo, por pelear contra la soja, por denunciar al Agronegocio y por decir mucho de lo que ahora se dice desde el Gobierno, olvidando que cuándo lo decíamos hace unos años era casi subversivo. Ahora, lo que pretendo es tan solo que haya políticas de Estado, que todo no sea un nuevo verso, quiero dar una mano, otra vez, no me la cortes…
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Brindar la rosa
en el tiempo y el espacio mágico del aire radial. Radializarla. Irradiarla.
Regarla con la poesía, la música, los dolores
y la esperanza que guarda la tierra.
Rehacer la rosa pétalo a pétalo,
Me quiere mucho, muchito y todo.
Blindarla en el combate. Brindarla en el amor.
Risarla con alegre rebeldía.
La rosa brindada. Espacio de los intentos.
